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Salón Familiar
Las crónicas del siglo pasado nos relatan el gusto por la tertulia familiar que se desarrollaba en salones como los que ambientamos en el museo de sitio. Allí se platicaba, se leía poesía o se entonaban las melodías de moda. Era también el espacio propicio para que los artistas jóvenes dieran a conocer sus trabajos o se invitara a los mejores ejecutantes a interpretar las obras maestras de la música. Aquí los niños y los jóvenes comenzaban a integrarse al mundo de los adultos y por las tardes y noches se recibían visitas, lo que propiciaba el intercambio de ideas y roce social. En este espacio se intenta recrear lo que pudo haber sido el salón de la familia Juárez con el mobiliario característico de la época ornamentado con candiles, mesas, quinqués, espejos y todo aquello que constituía aquel lugar de convivencia. Preside este salón un retrato de doña Margarita Maza de Juárez, atribuido a José Escudero y Espronceda. Durante los años en que los Juárez-Maza vivieron en Palacio Nacional su nieta María convivió con ellos. Por este motivo el salón tiene un espacio dedicado su memoria con muñecas y juguetes de la época. Lo mismo se pretende hacer en recuerdo de Soledad Juárez, quien tenía afición por la pintura, con un caballete, un óleo realizado por ella y pinceles similares a los que utilizó.
En otra área de este mismo salón, un piano de cola trae a la memoria la afición de don Benito por la música y el apoyo que brindó a los compositores e intérpretes mexicanos, los que seguramente asistían con regularidad a la casa del Presidente. Se sabe de la afición de don Benito Juárez por los juegos de mesa. Incluso ha llegado hasta nuestros días una fotografía, conservada por su familia, en la que se le ve jugando a las cartas durante su exilio en Nueva Orléans. De ahí que en este mismo salón haya un espacio que recrea la escena de una partida de naipes, en donde destaca una silla conocida como del "mirón", la cual ostenta las iniciales de don Benito Juárez. |
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